¡¡¡CUIDADO CON LO QUE SE ELIGE…!!!

Posted by admin on 25 enero, 2011

En el nombre de Dios. El Clemente. El Misericordioso.

Por nuestro caravasar pasan constantemente personas que nos honran con su presencia y hacen que su paso por nuestra casa sea motivo de recuerdo constante por las historias que nos cuentan, no solo a nosotros sus humildes servidores, sino a todos aquellos que en esos momentos tienen el placer de compartir su tiempo en agradable compañí­a, y, una de esas historias, alabado sea Dios, deseamos compartir con todos vosotros, aquellos que de alguna manera os acercáis a nuestra posada para beber y disfrutar como nosotros de esos relatos. Pasamos pues sin más dilación a hablaros de cierta noche en calma, de temperatura deliciosa y de corazones rebosantes de felicidad por el buen vino de nuestras bodegas que acompañaba unas deliciosas percas adobadas que dí­as antes habí­amos pescado en los márgenes del rí­o que riega las riberas de nuestras huertas y en sus orillas refrescamos los rigores del verano, pues, como os decí­amos, uno de nuestros huéspedes se arrancó con el siguiente relato:
“Mis queridos amigos: deseo transmitiros una historia que se la escuché a un temible mogol en una noche espantosa donde nadie se atreví­a a caminar más allá de la puerta de entrada. Resulta que cierto dí­a un hombre murió y a las puertas del cielo, fue recibido por un ángel que le dijo:
- Durante tu vida has elegido tu propio destino, ¿te gustarí­a ver el cielo y el infierno y decidir como cuando estabas en vida, donde prefieres pasar el resto de la eternidad? Fí­jate amigo mí­o ¡el resto de la eternidad!
- Sí­, sin dudarlo sí­, tengo curiosidad por lo que hay detrás de esas puertas.
Sin dejar pasar un instante, el ángel abrió un portón en cuyo frontis se podí­a leer “INFIERNO”. El hombre se quedó estupefacto, dentro pudo ver a gentes que danzaban alegremente mientras otros tocaban tambores, corrí­a el alcohol y fumaban algo que le era tan familiar que jurarí­a que se parecí­a a cierta yerba que él habí­a catado estando en vida, hombres y mujeres flirteaban, los demonios reí­an y jugaban a su vez con los espí­ritus, parecí­a que todo era actividad y alegrí­a. Asombrado por su descubrimiento miró al ángel con asombro al tiempo que le pedí­a que abriera la siguiente puerta, y, el ángel no se hizo esperar y abrió el pórtico que se llamaba “CIELO”. En su interior pudo ver a mucha gente sonriente, que, sentados confortablemente sobre praderas interminables donde corrí­an rí­os de agua fresca y se resguardaban a la sombra de grandes y frondosos árboles, parecí­an felices, no obstante, le dio la sensación de frialdad. Sin apenas pensar en su elección le dijo al ángel:
- Llévame al primer lugar, no deseo permanecer sentado el resto de la eternidad…
Regresaron a la primera puerta y una vez ante ella el ángel la abrió. Inmediatamente fue ensartado en una horca y arrojado a las profundidades del infierno, rodeado de llamas y dolor, gritos de espanto y desesperación por los latigazos y las maldades de los demonios encargados del infierno. Nuestro hombre, dolorido y sin resuello, pudo ponerse en pie y deteniendo a un demonio que pasaba junto a él le espetó:
- No hace ni una hora yo visité este lugar y era todo alegrí­a y felicidad, la gente no paraba de bailar, todo era distinto a esto, ¿me lo puedes explicar por favor?
El demonio se dirigió al hombre con una sonrisa burlona al tiempo que le decí­a:
- Ah, claro, tú eres el de la visita guiada…¡¡¡Llegaste a la hora de la publicidad!!!
Un abrazo desde Eneadanza: Las Danzas Sufí­es para el Cambio.

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